Como una mañana de cata perfecta

Cata 10 de julioUna mañana de cata nunca se convertirá en un día perfecto. Sí puede ser un día cualquiera, que sucede al final de verano y hasta bien entrado el otoño de cada año, cuando la Guía de Vinos está encima de la mesa. Una mañana de cata debe ser un día de silencio, siempre, de máxima atención a cualquier detalle en los aromas de cada vino y ese deslizarse después por la boca. Una mañana de cata debe estar presidida por la palabra “equilibrio”. Una palabra imprescindible también en cada vino que se cate. Y el catador debe afrontar la jornada como un reto, nunca un juego. Matutina porque sucede que a primeras horas del día el cuerpo está descansado y los sentidos bien despiertos. Si fuese vespertina, después de comer, el cuerpo estará ya cansado e incluso los sentidos puede que atrofiados. Así, del reto se pasaría al juego. Una buena mañana de cata puede durar unas tres horas, con series de unos diez vinos y descansos después de cada serie. Casi siempre habrá que examinar cada elaboración al menos dos veces, y en algunas ocasiones se debe abrir una segunda muestra. ¿Por qué? Por motivos de salud del vino, del catador o de ambos: evolución lamentable, sensación de acidez extrema, aromas totalmente desagradables…. o directamente por TCA. Una de cada diez botellas catadas suele requerir segunda muestra, desde mi punto de vista.

Cinco catas he realizado en las últimas semanas, en total bien superados los cien vinos encima de la mesa. Y la última hace escasos días fue la mejor. Treinta vinos tintos y blancos y un rosado, con dos descansos. Dos de los vinos blancos no estaban en condiciones y fueron retirados, de uno de ellos existe segunda muestra y se volverá a probar. En el caso del segundo, un blanco de godello de una bodega muy conocida en Ribera del Duero, no se envió segunda muestra y ahí acabó su periplo por este año. Magníficos muchos de los tintos catados y algunos blancos. Por ejemplo, 1583 Albariño de Fefiñanes (añada 2019), Apolinar’s Dream (añada 2017), Jesús Madrazo Selección (añada 2015) y Gran Colegiata (añada 2014). No fue un día perfecto, pero por momentos llegó a parecer que era una mañana de cata perfecta.