De las añadas malditas

Siento pasión por los cuadros de calificación de añadas de las distintas Denominaciones de Origen. Todo es bueno, muy bueno o excelente. No hay añada maldita. O sí. Desde mi punto de vista, tinto punto de vista esta vez, esa fue 2013. Sucede que 500 metros de distancia en términos vinícolas puede ser un mundo y, aún así, “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Este refrán lo usé hace algunos pocos años, en mi primer intento de crear un altavoz, y me frieron.

En su día, escribía …

«Toca recordar que, por ejemplo, Pesus 2013 no existe y Pingus 2013, sí. ¿Qué sucedió con las uvas de la bodega que elabora Pesus, que es Viña Sastre? Pues que las mejores fueron destinadas a elaborar Viña Sastre Crianza 2013. Entonces, procedamos a elaborar una comparativa entre Viña Sastre Crianza y Pingus (…) Quizá sea el momento ideal para aquellos que sólo respetan las catas a ciegas, porque podrían hacer su pequeño experimento con estos dos vinos. ¿Cuál ganaría? Ustedes mismos. Catados ambos, a día de hoy, me quedo con el Viña Sastre Crianza 2013… «

Sí que existe la añada maldita. Fue 2013 en este siglo XXI. Aunque siempre quedan los refranes, otra vez: «A grandes males, grandes remedios». Viña Sastre Crianza 2013 y, por ejemplo, Muga Crianza 2007 son, fueron, grandes por su calidad. Fantásticos vinos. En mi memoria quedan algunas otras añadas descorazonadoras, como 2007, 2003, 2006 y 2002, por orden de disgustos. Como disgusto tras disgusto he sufrido en los últimos años debido a los virus informáticos que se presentaron en mi puerta, y la atravesaron, desde que realicé esa comparativa entre Pingus y Viña Sastre. Y me sigo quedando con el crianza de Viña Sastre. Por supuesto.